El movimiento Slow: buscando el equilibrio en un mundo apurado.

No creemos que sea un gran hallazgo, la vida de gran parte de nosotros es muy acelerada, corremos para llegar al trabajo, comemos apurados para seguir trabajando o hacer cualquier labor pendiente, estamos con mil cosas en mente mientras hacemos otras, vemos televisión y comemos, conversamos con amigos y estamos pendientes del teléfono móvil, etc.. Nuestra sociedad actual no promueve un estilo de vida muy saludable, y en esto también se incluye la forma en que nos desenvolvemos el día a día y al fin y al cabo afecta nuestro bienestar.

Photo Credit: nafra cendrers via Compfight cc

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Frente a esta vorágine, que nos afecta tanto mental como físicamente, se crea el movimiento Slow, el cuál promueve vivir más presentes y evitar la prisa. 

“El movimiento Slow no pretende abatir los cimientos de lo construido hasta la fecha. Su intención es iluminar la posibilidad de llevar una vida más plena y desacelerada, haciendo que cada individuo pueda controlar y adueñarse de su propio periplo vital.”[1]

El movimiento Slow propone que tomemos  el control del tiempo, más que  ser dominados por él, encontrando un equilibrio entre el uso de la tecnología, orientada al aprovechar el tiempo eficientemente, y las instancias para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas, donde no debiera convenir ahorrar tiempo. Parte de la filosofía slow es que, aunque la tecnología puede acelerar el trabajo, así como la producción y distribución de comida y otras actividades humanas, las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse.

Este movimiento se ha ido masificando lentamente (sobre todo en ciudades europeas) de donde derivan otros movimientos como las slow cities, quienes destacan en su lucha contra la homogeneización y buscan destacar los beneficios de la diversidad; o el movimiento slow food, el cual tiene relación con la alimentación. 

imagesSlow Food surge en Italia, cuando en 1986 se inauguró una filial de la cadena McDonald’s en la Plaza España de Roma, lo que muchos consideraron “una estocada” al corazón gourmet de la ciudad Italiana. Como respuesta a esta tendencia, de comida rápida (fast food)), sus fundadores vieron que era importante y necesario promover la lentitud en la comida, los productos naturales, las recetas locales, y el deleite en el sentido del gusto, sin prisas. Donde uno de los objetivos centrales es el rescatar el patrimonio alimentario de la humanidad.

Y si quizás nunca lo habías escuchado, te contamos que este movimiento, Slow food, ha ido creciendo y hoy ya está presente en más de 130 países, de los cinco continentes; y en 2004 fue, incluso, reconocido por la FAO oficialmente como una organización sin ánimo de lucro e iniciaron una relación colaborativa. [2]

Movimiento Slow en Chile:

En Chile este movimiento también tienes sus representantes, y puedes encontrar información en su sitio slowdown.cl. De aquí destacamos los siguientes consejos que ellos enuncian al ingresar a su página (para calmar el ajetreo cotidiano):

  • Conseguir un hobby tranquilo,
  • No pretender hacer todo de una vez.
  • Mirar poco el reloj; los fines de semana, procurar levantarse de la cama respetando los ritmos naturales del sueño, en lugar de poner el despertador, y no usar reloj.
  • Hacer la compra en un mercado de productos frescos (de agricultores locales).
  • Preparar una comida para poder sentarse con tranquilidad, y saborearla sin tener encendido el televisor, o leyendo algo que genere sosiego.
  • Disfrutar de la conversación, si se come con otras personas, o de la paz que puede dar el comer solo.
  • En vacaciones, procurar bajar el ritmo; no intentar llegar a todo lo que nos gustaría ver. Visitar restaurantes de comida local tranquilos,
  • Limitar la lista de cosas pendientes.

 

También hay iniciativas en Chile de Slow Food, como en Valdivia, puedes conocer más sobre ellos en su fanpage.

Esperamos que este post nos ayude a inspirarnos de esta filosofía, de tal forma que “el virus de la prisa” no nos invada y que logremos una vida más pausada, más consciente y por supuesto más saludable y feliz.

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